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Ficha Biografica:
Nombre
Original: |
Fuad
Jorge Jury |
Nombre
Artistico: |
LEONARDO FAVIO. |
Fecha
Nacimiento: |
Mayo
28 de 1938 |
Lugar
de Nacimiento: |
Argentina |
Actualmente
Reside en: |
|
En
Actividad Artistica: |
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LEONARDO
FAVIO:
1 "Cuando entré a la productora lo primero
que hicieron fue ponerme en las manos dos enormes tomos:
'Tomá, leé el libro'. 350 prolijas páginas1".
El voluminoso guión técnico
de Gatica, el mono, preparado por Leonardo Favio y Zuhair
Jury, describe cada escena con obsesivos extremos de detalle.
Su considerable tamaño no sólo tiene que
ver con la longitud del film propuesto sino además
con un exceso literario que, aunque extraño al
género, es completamente deliberado. El equipo
tiene que saber qué es lo que Favio va a tratar
de conseguir. Durante el rodaje él apenas lo usa
porque ya lo tiene incorporado. Lo escribió sólo
para hacerse entender, para arrimar una idea de esa indefinible
combinación de intuición, entrañas
y pura fuerza emotiva que es su cine, y que no admite
un análisis desapasionado. "Una vez, en la
calle Corrientes, me encontré con mi chico muy
bien intencionado que me paró y tire empezó
a explicar Nazareno Cruz y el lobo. Todo lo que le parecía,
lo que no le había gustado. Lo escuché y
le dije: 'Hermano, tenés una solución: hacete
otra vos. Pero esa que me contás no es mi película2".
Su forma de filmar y su biografía
-o el mito de su biografía- pueden aportar algunas
claves.
Parece que el hombre nació en Luján
de Cuyo, Mendoza, el 28 de mayo de 1938 y que se llama
Fuad Jorge Jury. "Fui un raterito que huía
de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de provincia
en provincia. Conocí el hambre sin romanticismos
literarios y cuando fue necesario robé para comer3".
Fue a parar a lugares como el hogar "El Alba",
el colegio Don Bosco o el Agote, en Buenos Aires, y la
Alcaldía de Menores en Mendoza. Altemativamente,
de esos sitios se escapó o lo echaron a patadas.
En años posteriores su vinculación con las
Instituciones siguió siendo estrecha: pasó
por un seminario, estuvo unos seis meses en la marina,
conoció la cárcel. Después, o simultáneamente,
quiso ser boxeador pero su madre lo convenció de
lo contrario. A través de ella, que se dedicó
a escribir libretos radiales primero en Mendoza y después
en Buenos Aires, Favio llegó a interpretar radionovelas.
El género lo apasionó. . De nuevo en Buenos
Aires, debutó como actor cinematográfico
con un papel -mínimo- en El ángel de España
(Enrique Carreras, 1957). Peronista de raíz, Favio
tuvo un primer desliz político en esta época
cuando se afilió sorpresivamente al PC: "Pero
no por razones políticas. Me agarré un metejón
bárbaro con una piba y como ella estaba en el partido,
yo me afilié. Duré hasta que ella me pateó".
Como actor, sus primeros papeles importantes
los obtuvo en 1958 con Leopoldo Torres Nilsson en El secuestrador,
y con Femando Ayala en El jefe. Desde allí fue
una presencia de singular intensidad en casi todas las
películas que interpretó y se impuso con
menos vocación y talento que inteligencia y personalidad.
Simultáneamente lo fascinó el cine que se
veía en las funciones del Cine Club Núcleo,
especialmente Robert Bresson, y siempre reconoció
esas influencias: "Es un error no hurgar en los orígenes
de uno o estar acomplejado, porque uno va siendo como
la prolongación de eso que va dejando la gente,
y tiene que ir absorbiendo de cada obra lo mejor. Eso
es lo que te va alimentando y te va haciendo crecer. Y
entonces yo tomo de todos, no sólo de Bresson:
de golpe un gesto te da para toda una obra, algo que triste
en una película, o en un libro, o en un dibujo.
Todo le tiene que servir para alimentarte, no para inhibirte4".
El vínculo con Torre Nilsson fue
decisivo en esa formación profesional, se prolongó
a otros cinco largometrajes y justificó la dedicatoria
de Crónica de un niño solo (1964). "Estoy
seguro que mi cine a partir de Crónica fueron los
repetidos intentos míos para deslumbrar a Babsy
[Nilsson] y que me quisiera más5.
En 1960 realizó un cortometraje
titulado El amigo, y él mismo ha desacreditado
esa primera experiencia alegando que lo hizo sólo
para impresionar a la actriz María Vaner. La anécdota
es mínima y nocturna: un lustrín en la puerta
de un parque de diversiones fantasea con la posibilidad
de entrar. Quienes vieron El amigo lo recuerdan como un
trabajo de singular honestidad y frescura, que anticipaba
elementos de sus primeros films. "El mundo de la
niñez, el abismo de la soledad, la indiferencia
de los mayores, el valor de la amistad, la importancia
de un mínimo gesto de acercamiento o comprensión6".
Aunque alguna intelectualidad lo trató
con displicencia, el corto tuvo premios y generó
más ideas. Favio llegó a Crónica
de un niño solo procurando concretar otros dos
cortos con niños, uno en un reformatorio y el otro
en una villa. Crónica de un niño solo sorprendió
a muchos críticos desprevenidos, y los sorprendió
favorablemente. Allí había, además
de toda influencia, una personalidad que sabía
combinarlas y proporcionar una uniformidad absolutamente
propia. Es tan elocuente esa cámara que se sacude
con Polín mientras éste corre en círculos
por la sala del internado, como ese otro plano cenital
de los chicos con sus visitas. Favio no proporciona sentidos
pero sabe, siente, que había que lograr así
esa elocuencia: "Yo recuerdo que cuando escribí
ese guión, lo escribí pensando un decorado
para una angulación de cámara, para una
de las primeras tomas, que es una así para abajo
del centro del edificio que hacia de reformatorio. Y en
el libro está así. Y cuando yo salgo a ver
decorados, comencé a buscar edificios antiguos
que tuvieran esa galería central. Y lo encontré
en la Facultad de Arquitectura de entonces. Ahí
estaba todo el decorado7".
2
"El
ritmo tan intensivo de trabajo hace que una vez iniciada
la primera semana no exista ya tiempo real de contar con
una planificación exacta para cada día.
La secuencia del Circo, donde Gatica conoce a su primera
mujer, se adelantó una semana por motivos de producción
y fue necesario diseñar y realizar la ropa de toda
una troupe circense en dos días".
La unánime respuesta crítica
de Crónica no se repitió en el público,
pero eso no disminuyó el fervor. En 1965 terminó
Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo
quedó trunco, comenzó la tristeza... y unas
pocas cosas más, pero no pudo estrenarlo hasta
1967. El film retomaba ambientes y personajes humildes
y buceaba más intensamente en sus tiempos interiores,
con la melancolía de Crónica transformada
en pesimismo. Polín pierde pero vive y es chiquito;
Aniceto pierde pero se muere.
Aparece la idea de filmar Juan Moreira.
Los radioteatros no son ajenos al proyecto: "Siempre
amé el género. Juan Moreira nació
de escuchar una versión radiofónica de mi
amigo Ubriaco Falcón. La mitología y la
imaginación del pueblo se mezclan en una complicidad
misteriosa8". El asunto cuesta demasiado y Favio
no es un realizador rentable. En cambio trabaja en la
adaptación de El dependiente, un cuento de su hermano
Zuhair Jury. Ambos han colaborado estrechamente en los
libretos de los los films previos. En mayo de 1967, todavía
sin ver el estreno de Este es el Romance..., Favio fue
a parar al Instituto De Cursatis con una sobredosis de
somníferos.
Se repone. En junio de 1968 encuentra
por primera vez a la censura. El dependiente, que ha producido
Torre Nilsson, fue calificada "De exhibición
no obligatoria" por una Comisión Asesora del
Instituto Nacional de Cinematografía. Ello suponía
su exclusión de todo beneficio contemplado por
las leyes de fomento al cine nacional que estaban en vigencia
entonces. Del apuro salió tras la intervención
personal del director del I.N.C., coronel Adolfo Ridruejo,
quien recalificó el film como "De exhibición
obligatoria" y ratificó esa decisión
enviándolo a participar en distintos festivales
internacionales.
La crítica especializada consideró
El dependiente su film más notable pero sus problemas
con el I.N.C. no contribuyeron a mejorar el rendimiento
comercial. Ello condujo al sorpresivo lanzamiento de Favio
como cantante melódico ("Hice canciones muy
simples para que Neruda no tuviera nada que temer").
Torre Nilsson también apoyó esa tercera
y exitosa inclinación, produciendo Fuiste mía
en un verano, que dirigió Eduardo Calcagno en 1969.
En algún momento Favio renegó
o fingió renegar de sus primeras películas,
argumentando que en ellas se había olvidado de
llegar a la gente. Retratarla, capturar sus tiempos, dijo,
no es lo mismo que alcanzarla, conmoverla, sacudirla.
Fernando Solanas le hizo por entonces una crítica
parecida, pero la objeción no tiene mucho sustento
porque parte del error de intentar una explicación
racional de un fracaso de taquilla, cuando nadie puede
prever con certeza el comportamiento del público.
Favio mismo ignoraría esos argumentos al reencontrar
su primer lenguaje en Soñar, soñar... (1975)
y también al responderle a un periodista en 1993:
"¿Y quién le dijo que el pueblo no
es intelectual? ¿O es que los intelectuales no
son pueblo ?".
3
"No se puede filmar como Favio sin sentir como Favio.
La marcación de los actores, la aprobación
de la luz o de uno u otro decorado depende, para él,
de un compromiso absoluto no sólo con un guión
o con una idea que comparte, sino además con una
serie de vivencias que hacen de su cine su más
acabada vía de comunicación. Dice en imágenes
lo que no puede decir con palabras. Trabaja intensivamente,
es exigente y puede llegar a ser despótico o agresivo
si está buscando un clima determinado".
Favio hizo más dinero como cantante
que como realizador. La demora de Juan Moreira pareció
terminar en 1969, cuando Héctor Olivera anunció
que lo iba a producir para Aries. Favio llegó a
asentar un revolucionario criterio de casting al anunciar
que pensaba contar con el actor japonés Toshiro
Mifune para el papel de Moreira. La idea no era el disparate
que parece, porque con Mifune se hubiera obtenido el rostro
aindiado de algunos criollos, pero todo fervor creativo
personal quedó repartido entre la hiperactividad
profesional (cine, radio, TV, discos) y la militancia
política. Además de Moreira, Favio jugaba
con un proyecto tentativamente tituló La gente,
un payasito y todas esas cosas que nos hacen poner tan
triste el corazón (que luego evolucionó
hasta Soñar, soñar...). También quería
hacer una adaptación de la historia del anarquista
Severino Di Giovanni sobre un texto de Osvaldo Bayer,
cuyos derechos había comprado al productor Guillermo
Smith.
En 1972 comprobó que el gobierno
militar no le iba a permitir tocar a Di Giovanni y retomó
Juan Moreira pero con producción independiente
en lugar de Aries y con Rodolfo Bebán en lugar
de Mifune. La película se estrenó en mayo
de 1973, con enorme éxito pese a que el Ente de
Calificación lo había considerado Prohibido
para menores de 14 años. Una prolongada gestión
impulsada por Favio y la dirigente justicialista Norma
Kennedy procuró llevar la calificación a
Apta para todo público, pero aunque el film se
benefició a causa de la abundante publicidad adicional,
los esfuerzos no prosperaron. El Ente alegaba que no podía
modificar la calificación de un film una vez estrenado
y también que "Las escenas decisivamente crueles
y sangrientas, la aparición de prostíbulos
la hacen totalmente inadecuada para el público
infantil y crearía un antecedente muy peligroso
para las futuras calflicaciones9".
En 1975 pudo volver sobre Di Giovanni
pero en cambio opto por Nazareno Cruz y el lobo, sobre
el radioteatro de Juan Carlos Chiappe. Allí, para
contar una fábula, inventó una estética
que rompía con todo el cine argentino precedente
y el costo fue elevadísimo, pero aún así
logró superar el poderoso éxito comercial
de Moreira y convertirla en la película más
vista de la historia del cine argentino. Después
de Nazareno, Favio se entusiasmó con Carlos Monzón
y anunció que le iba a dar el protagónico
en un adaptación de la vida de Cristo.
En marzo de 1976 comenzó declaradamente
el más siniestro proceso militar de la historia
argentina, y ese golpe sorprendió a Favio preparando
Soñar, soñar..., con Monzón y Gian
Franco Pagliaro, que recién pudo estrenar en junio.
Dada la reconocida militancia de Favio, el fracaso de
la película no pudo ser del todo ajeno a la política.
Una revisión contemporánea pondría
en evidencia sus numerosos puntos de contacto con los
primeros títulos de su filmografía.
Poco después llegaron amenazas
y prohibiciones; Favio se fue, con la música, a
otra parte.
4
"Cada día de filmación acarrea
una serie de incógnitas que todos justificamos,
pero que al mismo tiempo nos tienen con la espada de Damocles
encima.: 'La escenografía está bárbara
pero la pared tiene que ser verde' (todos a pintar paredes).
'La puesta es estupenda pelo el actor no me convence'
(conseguir otro actor en quince minutos). 'Quisiera que
pase un auto frente a la ventana' (filmación de
época, año 1940). Nada es previsible pero
en el momento de ver el material estamos de acuerdo en
que la pared tiene que ser verde y el auto tenía
que estar en la ventana".
Le duele creerlo, pero a la vez recuerda
muy bien las fechas del exilio: "No me fui, pero
estuve siempre yendo y viniendo. Me fui en el '76, regresé
en el '79... bueno, si me fui. Me volví a ir en
el '82, volví poco tiempo en el '83 y ahora hace
dos años que Estoy10". Ese tiempo lo pasó
en México y Colombia, con escala en Las Catitas
(Mendoza), donde "Me estoy terminando una casita
a la que, incluso, le hice sacar la bañera porque
cuando sea viejito no me voy a poder meter11".
Ocasionalmente su nombre apareció
firmando solicitadas militantes, aveces al frente de una
Brigada de conciencia peronista que hoy no estaría
desactualizada. Más tarde retomó la práctica
para disentir con el gobernador Antonio Cafiero.
Su regreso en 1979 comenzó con
la intención de dirigir en teatro una puesta de
Papaíto piernas largas, que no logró concretar.
En cambio trabajó junto a Sandra Sandrini en una
obra de su hermano, titulada Parecido a un hombre, que
se estrenó en septiembre de 1980. Frecuentes amenazas
forzaron a bajar de cartel la obra antes de tiempo.
Hasta 1990 la mayor parte de los caminos
cinematográficos llevaban a Di Giovanni, cuyos
derechos había vendido a Aries y luego quiso volver
a comprar. De pronto apareció Gatica y despojó
del título al anarquista.
El rodaje se llevó gran parte de
1991, combinando intuición, costosas reconstrucciones
y poder de convocatoria. En agosto publicó avisos
en los diarios para cantar en el Estadio Obras con extras
disfrazados de década del '40. Después,
tanques y aviones volvieron a pasar por Plaza de Mayo
y todos lloraron. El tamaño de la evocación
no logró acabar con la capacidad de Favio para
acertar con la improvisación intuitiva, ni restó
puntería a su mirada. (Se filma. Gatica, pequeño,
espera que le traigan algo para comer. Corten. Favio habla
con el actorcito. Se filma de nuevo. Gatica espera que
le traigan algo para comer, pero mientras tanto se arregla
con un pan que hay sobre la mesa. Así sí,
corten.)
El dinero se agotó un par de veces
y las tensiones aumentaron cuando Favio resolvió
no estrenar en 1992 y tomarse todo el año para
terminar el montaje, supervisar el sonido y hacer todos
los ajustes que hicieran falta. En algún momento
salió a cantar para solventar los costos. En febrero
de 1993 tuvo una descompensación cardíaca
de la que se recuperó velozmente. El estreno se
anunció para el 6 de mayo de 1993 pero faltaban
ajustes de sonido y se volvió a posponer. Con toda
la expectativa encima, se corrió el rumor de que
no habría privadas para periodistas porque éstos
se ponen a conversar entre ellos y la miran como desde
afuera. Que la vean con la gente. Aplausos, aplausos.
5
"Cuando ve la proyección del último
material filmado se emociona como cualquiera de nosotros,
como si no fuera de él todo lo que aparece en la
pantalla".
Se emociona, pero sabe bien que todo es
de él. Mistifica: "Ese recoveco por el cual
deambula Gatica, ese cabaret por el que baja, esa escalera,
ese decorado de la niñez, ese diario Crítica,
en algún rincón existen, por algo se incorporaron
a la historia. La cuestión es salir y buscarlos.
Yo nunca podría narrar en base a personajes que
no conozco o ámbitos que no conozco. Y los conozco
de tal manera que no es que encuentre justo el ángulo,
el cuadrado que yo necesitaba, sino su espíritu.
Tal vez suceda que el espacio se adapte en mí,
y en otros realizadores que trabajen de la misma forma.
Llego a ese lugar y digo: 'Esto es lo que está
en el libro'. Y se parece a lo que está en el libro.
Pero lo que ocurre es que yo he narrado una historia que
transcurre en un ámbito que conozco12".
Desmenuzar el cine de Favio es, más
que nunca, igual a practicar una autopsia. No conviene
racionalizar las pasiones. Es mejor sentirlas.
NOTAS
1. Los comentarios sobre el rodaje de
Gatica, el mono fueron extractados de un texto especialmente
escrito por Paula Zyngierman, colaboradora de producción
en el film.
2. Clarín, 7 de febrero de 1988.
3. Panorama, 21 de enero de 1969.
4. Leonardo Favio, en conversación
con el autor.
5. Clarín, 7 de febrero de 1988.
6. Jorge Miguel Couselo en el ejemplar
de Panorama, ya citado.
7. LF, en conversación con el autor.
8. Mayoría, 13 de diciembre de
1973.
9. Archivo del Ente de Calificación
Cinematográfica. Expediente nº 377/73; nota
de la Asesoría Letrada del Enle fechada el 25 de
julio de 1973.
10. LF, en conversación con el
autor.
11. Clarín, 7 de febrero de 1988.
12. LF, en conversación con el
autor.
...
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